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agosto 18, 2010

EL G-20, LA IMPORTANCIA DE UN FORO MUNDIAL


La reunión de Junio de 2010 del gran Foro mundial fué más importante de lo que algunos suponen. Los pesimistas esperarían que cada una de estas grandes reuniones internacionales solucionen por sí mismas, los grandes problemas mundiales. Sabemos que eso no es posible y que se trata de hitos en el curso de largos procesos. Veamos los avances y temas pendientes de la más reciente reunión del Montreal.

Diego Cardona C
Publicado originalmente en la revista digital "Razón Pública".

Hace varias semanas, el 26 y 27 de Junio, tuvo lugar en Toronto, Canadá, la Cuarta Cumbre del G-20. Es esta, con mucho, la más importante Reunión Cumbre (es decir, de Jefes de Estado) transcurrida en lo que va corrido del presente año. En primer lugar es necesario saber quiénes son los Miembros del G-20. En general, son parte del mismo, los países más industrializados del mundo y algunas de las más importantes potencias medias del planeta.
La distribución geográfica es amplia, lo cual le da mayor fuerza aún: En efecto, pertenecen al G-20 los tres países de América del Norte (EEUU, Canadá y México), cinco actores europeos (Unión Europea como tal, Alemania, Reino Unido, Francia e Italia), una potencia Eurasiática (Rusia), cinco países asiáticos (China, India, Corea, Turquía, Arabia Saudita, Indonesia), tres latinoamericanos (Brasil, Argentina, y México ya nombrado), dos de Oceanía (Australia y Nueva Zelanda) y un africano (Sudáfrica). Trátese de temas económicos o políticos, la importancia del Foro no puede ser soslayada en el mundo contemporáneo.
Tres asuntos importantes debemos tener en cuenta en relación con el G-20:

El peso del Grupo de los 20
En primer lugar, el hecho de que el mismo represente aproximadamente el 75% del peso económico mundial. Inicialmente se trató de un foro sólamente deliberante, pero ha ido evolucionando gradualmente hacia acuerdos programáticos de la mayor importancia. Su énfasis ha sido el financiero y el económico en general, y es hoy día el Foro más importante para el análisis de la crisis global y los mecanismos internacionales que garantizar una salida de la misma. Es tal el peso del Grupo, que a sus reuniones Cumbres asisten como Invitados más relevantes, las cabezas de la ONU, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, y la Organización Mundial de Comercio.
Grupo económico? O político?El G-20 se creó realmente en 1999 (hace solo una década), como una manera de intentar afrontar los efectos negativos de la crisis económica que se desató en Asia sudoriental en 1997, pero que terminó afectando al resto del mundo, por lo menos hasta 2002. En sus inicios, fue concebido como un Foro de los Ministros de Economía, y los gobernadores de los Bancos Centrales. Es decir, con un propósito más bien de carácter técnico a alto nivel. Sin embargo, desde 2008 ha comenzado a efectuar reuniones Cumbres, es decir de Jefes de Estado y de Gobierno. Es ingenuo pensar que los Jefes de Estado de los países más importantes del mundo puedan reunirse para hablar solo de temas financieros o económicos en sentido amplio. Es inevitable que cada vez más, los referentes políticos aparezcan en las actuales y las futuras reuniones del Grupo. A fin de cuentas, pareciera que por la vía del G-20 se quiere concentrar algunas de las discusiones sobre el mundo del futuro, para hacerlas más operativas y efectivas. No es la democracia amplia aunque imperfecta de la Asamblea General de Naciones Unidas, eso es claro. También es cierto que aglutina solo a representantes de los Estados, con exclusión de otros actores internacionales, pero se trata de un grupo con gran capacidad de decisión.
La asimetría entre países desarrollados y países en desarrolloEs necesario tener en cuenta que dentro del grupo existe una importante asimetría. Sus reuniones cumbres, son precedidas en la medida de lo posible por reuniones del G-8 (EEUU, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Canadá, Rusia). El complejo problema del G-8 es la ausencia de China. Pero por el momento, las reuniones previas del G-8 implican debates y consensos previos a las reuniones del G-20, tanto en lo económico como en lo político. No existe, lamentablemente, por parte de los países en desarrollo que forman parte del Foro de los 20, un mecanismo semejante de concertación previa que permita un cierto equilibrio en el gran foro.
En la práctica, los grandes acuerdos del G8 tienen así un peso enorme en los debates y los documentos posteriores del G-20. Es cierto que existe nominalmente un grupo multilateral para trabajar los temas financieros y económicos generales por parte de los países en desarrollo (el llamado G-24, en el cual hay 7 países latinoamericanos (Brasil, México, Argentina, Colombia, Venezuela, Perú, Guatemala); pero desafortunadamente este grupo se ha limitado a reuniones técnicas (ministeriales y de otros funcionarios), sin el peso político que sería necesario para jugar como actor importante en el escenario mundial.
Los resultados de la Cumbre de TorontoAnte todo, es necesario examinar los antecedentes y el marco general de la Reunión Cumbre: El año 2008 trajo consigo el inicio de la fuerte crisis en los Estados Unidos, seguida de graves dificultades económicas en Europa, y de repercusiones variables aunque negativas en el resto del mundo. Es así como por iniciativa Europea, se efectuó la Cumbre de Washington en Noviembre de 2008, la cual produjo un resultado importante:
Los países tratarían de evitar el proteccionismo nacionalista, se implementarían medidas por parte de cada país para paliar la crisis, y se efectuarían reuniones subsiguientes de seguimiento e implementación. Se estaba consciente del hecho de que la crisis era la más fuerte desde 1929, y que produjo la mayor declinación del comercio en 70 años. Un año más tarde, en Pittsburgh, y dada la amplitud mundial de la crisis, se decidió incorporar a los países en desarrollo más importantes en los consensos, y se comenzó a desplazar el debate económico, del G-8 al G-20.
Fue en la reunión de Pittsburgh en la cual se mostró que existía un acuerdo para propiciar un marco general que pudiera ser propicio para el crecimiento balanceado y sostenible.

El tema central de la Cumbre
La Cumbre del G-20 en Toronto, tuvo como tema central, la preocupación por cómo afrontar la crisis económica global. Frente al asunto, los Jefes de Estado y de Gobierno, insistieron en que la recuperación es aún frágil, por lo cual se requiere un trabajo arduo, tratando de no disminuir los estímulos existentes. En especial, resaltaron que deben crearse condiciones para una demanda robusta. Los estímulos pueden tener. Obviamente, un componente neo-keynesiano. A ello, han añadido consideraciones sobre las condiciones que deben darse en los próximos meses: En la parte financiera y empresarial, la necesidad de una reforma y fortalecimiento de los sistemas financieros, y que el crecimiento sea global, y tienda a ser sostenible y balanceado.

El crecimiento se concibe vinculado al crecimiento global, y no solo al de unos pocos países, lo cual tiene importancia indudable en los análisis que sobre el sector industrial y financiero se puedan efectuar desde el mundo en desarrollo. Se mencionan como tareas importantes, el propiciar el incremento del ahorro nacional, el mantenimiento de las economías abiertas, y la ampliación de la competitividad exportadora. Sin embargo, se reconoce, asunto de la mayor importancia, que el crecimiento sostenible (hablan de “crecimiento” y no de “desarrollo”) debe basarse en los próximos años, más en las fuentes domésticas que en la demanda externa.
Y en el componente laboral, se insiste en la necesidad de la creación y crecimiento de una oferta de trabajo de calidad, reafirmando también la importancia de tres tareas fundamentales: a) Profundizar las estrategias acordadas por la Organización Internacional del Trabajo, con la OCDE; b) Recoger las conclusiones de la reunión de Ministros de Trabajo en Abril de 2010; c) Tener como propósito básico, el “crecimiento del trabajo y la protección social de los trabajadores”.
El gran reto: Cómo estimular la demanda con reducción del gasto fiscalEl desafío más importante que ha surgido de la Cumbre del G-20 en Toronto, es el siguiente: Los países no pudieron ponerse de acuerdo en un fondo de estabilización financiado con la tasación a las transacciones financieras, tal como lo solicitaban EEUU y algunos de los países Europeos (en especial Francia). Tampoco existen aún acuerdos concretos en materia de cuáles serían las regulaciones apropiadas frente al sector financiero, y qué intensidad tendrían algunas medidas eventuales.
Pero parece existir un acuerdo para reducir el déficit fiscal a la mitad en cada país de aquí a 2013, y una reducción también de la deuda en relación con el PIB. Es cierto que dichas reducciones, no se dan en números absolutos sino proporcionales; pero ello implica que existen tres alternativas: o se reducen los gastos, o se paga la deuda, o se incrementa el PIB. Una reducción de gasto fiscal en abstracto, provocaría problemas sociales muy complejos en EEUU, Europa y Japón, a más de los países de mayor desarrollo relativo del mundo no industrializado; ello sin contar con el impacto desastroso en los países de menores ingresos. Un pago de la buena parte de la deuda solo sería posible con un incremento muy grande de los ingresos y de las reservas nacionales, lo cual no procede en tiempos de crisis.
A lo que aspiran los miembros del G-20 es al parecer, a un incremento de la producción, el comercio y el consumo, con lo cual se produciría un incremento importante del PIB. Si los datos de referencia son los de 2009, ello sería posible en parte, pero constituye una apuesta fuerte y optimista. La realidad para 2013 podría ser diferencial, según los países que se analicen. Por otra parte, dada la crisis, el costo social podría ser también diferencial por estratos socio-económicos, con lo cual un incremento del PIB no necesariamente se expresaría en un mejor reparto interno.
La necesidad de las metas socialesPor lo anterior, la reunión de Toronto ha insistido en que debe otorgarse la mayor importancia a algunos de los temas sociales y relacionados, entre los cuales se citan:
1) Lograr las metas del Milenio de NNUU para 2015: Como se ha dicho, un avance en esta dirección en tiempos de prosperidad mundial, sería lento. El asunto será más complejo en tiempos de crisis, lo cual puede requerir medidas especiales en cada país. No es que los recursos mundiales lo impidan; es que las políticas deben ser afinadas para tomar en consideración estas metas que representan parte de los más nobles ideales de la dignidad humana.

2) Consideración especial para los “Países menos adelantados”: Este ítem requeriría un impulso a la cooperación para el desarrollo. En tiempos de crisis, la presión interna en cada país, será hacia atender a sus propios ciudadanos, y a “desviar” hacia adentro, recursos que en otras condiciones hubieran podido fluir “hacia afuera”.
3) Mayor responsabilidad en las explotaciones petroleras, y atención a los proyectos energéticos: El incidente del pozo en el Golfo de México, parece estar impactando la conciencia ambiental en los EEUU, lo cual puede producir algunos cambios de posición en el futuro próximo, aunque ellos serán seguramente muy puntuales.

4) Importancia del desarrollo (por crecimiento de la demanda): Se decidió establecer un Grupo de Trabajo sobre el Desarrollo con tareas concretas: promoción del desarrollo económico, agenda del desarrollo, y planes de acción multi-anuales. Este tema es de la mayor importancia: Representa el primer reconocimiento, a nivel global, de que la salida de la crisis, si se quiere que sea sostenible, requiere no solo algún grado de regulación, sino una política de activación de la demanda. En ese sentido, es un reconocimiento formal a las limitaciones del neoliberalismo de los noventa, y sobre la necesidad de implementar medidas cercanas al neo-keynesianismo. No significa este grupo de trabajo, sin embargo, una vuelta al Estado benefactor: se trataría más bien de una especie de promoción neo-keynesiana de las iniciativas individuales.

Vino viejo? Vino nuevo?
La Cumbre del G-20 en Toronto, nos ha traído, pues, algunos elementos nuevos y otros tradicionales. Entre los primeros, tenemos la presencia de los temas sociales por la vía de la necesaria activación de la demanda, y la necesidad mencionada de un marco regulatorio sólido con fuertes medidas y standares de transparencia; también, la necesidad de supervisión efectiva del mundo financiero (aunque se no se especifica el cómo ni el quién); todo ello, sin olvidar la necesidad de trabajar hacia la búsqueda de soluciones de mediano y largo plazo por la vía de las Instituciones Sistémicas (ruptura interesante con la vieja idea de que el mercado se regulaba por si solo). También es simbólico el llamado a la cancelación de la deuda de Haití, comenzando por la efectuada por el FMI, y un llamado a provisiones para la reconstrucción del país; de paso es el único caso citado en la Declaración Final.

En cuanto a los temas tradicionales, se reforzó la importancia del FMI el cual según la Declaración de Toronto, tendría hoy una fuerte legitimidad, credibilidad y efectividad. Por otra parte, las iniciativas sobre seguridad alimentaria se limitan al impulso a la innovación para el sector privado. Se insistió también en la importancia de la continuación de negociaciones de la Ronda Doha, en la próxima reunión de Seul, si bién nada se dice sobre los subsidios a la producción en el mundo desarrollado, por ejemplo. Finalmente, asunto importante se insistió en que “la corrupción afecta la integridad de los mercados, la competencia leal, distorsiona la localización de los recursos, destruye la confianza pública y mina el rol de la ley”. Por ello, la Declaración hace un llamado a que todos los miembros del G-20 ratifiquen la Convención Mundial de NNUU contra la corrupción.

En resumen, fue la de Toronto una reunión de los países más importantes del mundo. El Grupo de los 20 va adquiriendo importancia no solo económica sino política. Es notable el reconocimiento de la necesidad de regulaciones y transparencia en las transacciones financieras internacionales, y el hecho de que se reconozca de manera expresa que la reactivación sostenible solo es posible con una activación fuerte de la demanda, lo cual implica por supuesto capacidad de compra. No se pretende la vuelta al Estado de bienestar, pues se quiere reducir drásticamente los déficit fiscales, pero parece estar atrás la vieja idea de que los mercados se regulan por si solos. Será necesario estar atentos a los desarrollos de la Cumbre de Seul en Noviembre del presente año. El G-20 será dirigido por Francia en el 2011, y por México en el 2012. Para un país como Colombia, será necesario efectuar las gestiones diplomáticas de rigor, a fin de hacerse invitar a las reuniones futuras, tal como sucedió en la de Toronto. Las posibilidades de presencia y de “lobby” en estos foros son formidables para cualquier país en desarrollo. Esta tarea, va de la mano con el acercamiento necesario a la OCDE, cuyos vasos comunicantes con el G-20 son evidentes.

Glosario:
G-8: Compuesto por siete de los países más industrializados del mundo, más Rusia. Solo China está ausente entre sus miembros importantes.
G-20: El G-8, más buena parte de las llamadas potencias medianas, y la Unión Europea como tal. Por distribución geográfica:
a) Americanos: EEUU, Canadá, México, Brasil.
b) Europeos: Rusia, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Unión Europea como tal.
c) Asiáticos: China, Japón, India, Corea, Indonesia, Arabia Saudita y Turquía.
d) Por África: Sudáfrica.
e) De Oceanía: Australia y Nueva Zelanda.
G-24: Agrupación de países en desarrollo. De carácter técnico, dedicado a temas financieros:
a) Americanos: Brasil, México, Argentina, Colombia, Venezuela, Perú, Guatemala, Trinidad-Tobago.
b) Asiáticos: China, India, Pakistán, Filipinas, Sri Lanka.
c) Del Medio Oriente: Egipto, Irán, Argelia, Siria, Líbano.
d) Africanos: Sudáfrica, Nigeria, Costa de Marfil, Ghana, Congo, Gabón, Etiopía
OCDE: Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo. Agrupa a 31 países entre los cuales se encuentran aproximadamente 15 entre los más desarrollados del mundo. Solo México y Chile pertenecen por América Latina. El ingreso a la Organización constituye una de las prioridades de política exterior de la próxima administración colombiana. La OCDE es presidida actualmente por el exCanciller mexicano Angel Gurría.

junio 30, 2010

LA CUMBRE AMERICA LATINA - UNION EUROPEA


Por: Diego Cardona C
Publicado en la Revista digital "Razón Pública", el 24 de Mayo de 2010.

Más allá de lo que vieron los medios, pueden percibirse logros y redefiniciones en la relación entre la Unión Europea y los distintos países de América Latina.



Ha culminado otra Cumbre de los Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina con sus pares de la Unión Europea (UE). En este tipo de reuniones, es útil considerar dos clases de hechos y sus resultados: por una parte, los relacionados con la reunión propiamente dicha; y, por otra, los encuentros informales que sostienen grupos pequeños de mandatarios o de países. Comienzo por estos últimos porque esta vez, como suele ocurrir, produjeron los frutos más relevantes.
El acuerdo de la UE con Colombia y PerúDebemos entender que la UE no ha firmado "acuerdos de libre comercio" en los últimos años. Lo que firma son Acuerdos de Asociación o de cuarta generación, que incluyen Diálogo Político, Cooperación, y Acuerdos Comerciales, con vasos comunicantes muy importantes entre las tres partes. En el caso de los países andinos, existe un Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación, firmado hace varios años. Este no ha sido aún ratificado por todos los países de la UE, pero es de esperar que lo sea antes de un par de años. Así, los negociadores supusieron que esos capítulos estaban prácticamente acordados, y no han querido reabrir esas temáticas. Se concentraron en los temas comerciales, lo cual es una novedad para los negociadores europeos, y lo hicieron finalmente con dos de los países andinos, después de haber intentado preservar, infructuosamente, la unidad entre los cuatro países miembros de la CAN. En efecto, los gobiernos de Ecuador y Bolivia, tienen ahora políticas proteccionistas y están incluso elevando aranceles; no son en general, partidarios de los acuerdos de libre comercio. Para Perú y Colombia, por el contrario, el modelo es semejante al mexicano o el chileno, vale decir la atracción de inversiones por la vía de acuerdos de libre comercio con un número muy importante de países del mundo.

Así, para los países andinos, la firma del acuerdo implica una dualidad. De un lado es dolorosa porque demuestra que la Comunidad Andina de Naciones (CAN) no puede avanzar más en materias comerciales: no fue posible un acuerdo entre los cuatro países para negociar con los 27 socios de la UE. Pero Colombia y Perú avanzaron en su camino de apertura global: acuerdos semejantes se han firmado con una decena de países latinoamericanos, más Estados Unidos y Canadá, y ahora con los 27 miembros de la UE. El paso siguiente parece claro: apertura hacia el Pacifico, más avanzada en el caso peruano, pero en la mira de las necesidades de Colombia bajo el próximo gobierno, cualquiera que él sea. Por otra parte, el asunto con la UE plantea una rara paradoja: un acuerdo de diálogo político y cooperación que podría entrar en vigencia con los cuatro países andinos, pero al mismo tiempo un acuerdo comercial que operaría sólo con Colombia y Perú.

En términos políticos y estratégicos, internacionales y nacionales, el acuerdo con la UE era tan importante para el gobierno colombiano, que las presiones de un gremio (FEDEGÁN, en este caso) no hubieran podido impedir ni retrasar su firma por parte del presidente Uribe. Seguramente FEDEGÁN acabará por obtener una serie de compensaciones del tipo de las otorgadas al sector agrícola, con dos diferencias significativas: (a) por razones de "timming", el impacto electoral sería mucho menor que el de "Agro Ingreso Seguro" (AIS), y (b) será difícil que los que más tienen obtengan la parte sustanciosa del pastel, como sucedió con AIS. Pero es casi seguro que los ganaderos tendrán algún mecanismo de compensación o de regulación que equilibre o impida el ingreso de leche en polvo desde Europa. En cuanto a carne, Europa no exporta sino todo lo contrario; y en lo relativo a leche líquida, los costos de producción y transporte son tales que los europeos no podrían competir en los mercados andinos, por lo cual el tema no es materia de discusión.

En cualquier caso, la ratificación del acuerdo puede tener algunas complicaciones en el caso de los países europeos, en particular por la presión de algunas ONGs y sectores políticos y sociales que ven con preocupación la situación de Derechos Humanos en Colombia. También se opondrán algunos sectores que simpatizan con el modelo del gobierno venezolano o el boliviano, o que antipatizan con el gobierno colombiano actual. De todas formas, los últimos deben ser aproximadamente una cuarta parte del Parlamento Europeo. Los primeros son más, sobre todo si consideramos que los europeos en general, incluyendo los representantes de las corrientes políticas más representativas en las instancias comunitarias, otorgan una importancia capital a los Derechos Humanos.

Los acuerdos con Centroamérica
En cuanto a los centroamericanos, sucedió un hecho notable: se firmó con ellos un Acuerdo de Asociación que constituye el primer acuerdo de esta naturaleza firmado por los europeos con otra región del mundo. Muy posiblemente veremos una ratificación muy rápida de dicho Acuerdo, y un consiguiente aumento del comercio y la cooperación entre la UE y Centroamérica.

Con la firma de dicho instrumento habría ya una línea de países que va desde México hasta Chile, en el área del Pacifico -con la sola excepción del Ecuador- con acuerdos firmados (algunos en vigencia) con Estados Unidos, Canadá y los 27 países de la UE. La mayor parte de ellos tienen también acuerdos vigentes o en negociación con los países del Asia Pacifico. Se trata de un gran avance en el proceso de inserción internacional, por lo menos en su parte normativa; lo demás corresponde a la estructura de las economías, los nichos de mercado y la capacidad negociadora de los países y las empresas, así como a la capacitación de la población y las políticas de competitividad.

La sorpresa inicial del MERCOSUR
Hace casi una década se iniciaron las negociaciones para un Acuerdo de Asociación entre la UE y el MERCOSUR. Estas conversaciones se frenaron en su momento por un diferendo Norte-Sur que también ha frenado la Ronda del Milenio dentro de la Organización Mundial de Comercio (OMC): de un lado, los subsidios abiertos o camuflados que otorgan los países desarrollados a la agricultura, la ganadería y la pesca -cuando no a sus productos industriales- y de otro lado los temas de propiedad intelectual (software, marcas y patentes, química farmacéutica) de enorme sensibilidad para los países del Norte.
Se había dado por sentado que ese diferendo tendría que despejarse en Doha y en las reuniones subsiguientes, antes de volver a llevarlo a los acuerdos sub-regionales. Pero como parece existir un estancamiento en las conversaciones globales, los principales actores (en este caso algunos miembros de la UE, Brasil y Argentina) habrían llegado a la conclusión de que debían intentar algunas aproximaciones, así no sean tan ambiciosas, por la vía del entendimiento UE-MERCOSUR.

Si existe la voluntad de avanzar, así sea hacia una meta mediana, sería posible cerrar rápidamente las negociaciones con un Acuerdo en el cual la Cooperación y el Diálogo político sean muy importantes, y con algunos avances en cuanto al comercio. Si por el contrario, se pretende que el acuerdo sea ambicioso y omnicomprensivo, las negociaciones volverían a estancarse en el curso de pocos meses.

El factor VenezuelaSin embargo debe notarse que el único requisito pendiente para el ingreso pleno de Venezuela al MERCOSUR, después de tres años de espera, es la aprobación por parte del Congreso de Paraguay, dado que ya se produjo la del Congreso brasileño. No parece posible que dicha aprobación se pueda producir en el curso de los próximos meses; pero podría darse eventualmente en 2011 o 2012.

Una vez Venezuela ingrese plenamente, cualquier negociación del MERCOSUR con los europeos se vería paralizada. Como sabemos, el actual gobierno de Venezuela es enemigo acérrimo de cualquier acuerdo que implique libre comercio. A fin de cuentas, su petróleo se compra ávidamente en los mercados mundiales, con independencia de su precio (y de su calidad inferior al West Texas Standard). Más que por una razón política (que se esgrime en el argumento), Venezuela no necesita acuerdos de libre comercio por la estructura de su economía. En estas circunstancias, tanto los europeos, como los miembros actuales del MERCOSUR tienen un tiempo limitado para sus acuerdos.

Por otro lado Brasil y Argentina, que quisieran jugar un poco más en los acontecimientos mundiales, han visto en un posible acuerdo con Europa, una posibilidad de aumentar su presencia en las grandes discusiones de la OMC, dentro de la cual sus posiciones son muy distintas de las de Venezuela.

Por todo lo anterior es posible, pues, vislumbrar algunos acuerdos así sean muy básicos, pese al proteccionismo agrícola y pecuario de algunos países europeos. Europa desea además proveerse de alimentos en los países del MERCOSUR, antes de que dichos productos se dirijan por completo, como es la tendencia, hacia China, India y Asia sud-oriental. También necesitan los europeos, competir exitosamente en los mercados latinoamericanos con sus productos industrializados y sus servicios, hoy día muy costosos, más que por el rubro del transporte, por el alto costo de las exportaciones europeas debido al alto nivel del Euro. La crisis monetaria puede contribuir así, paradójicamente, al comercio exterior europeo.

¿Y qué se logró en la gran reunión multilateral?Pese a la desproporción entre las dos regiones, para los europeos se trataba de una reunión interesante, por ser la primera vez que las autoridades elegidas bajo el nuevo esquema de la UE se reunía con un grupo continental extra-europeo. En efecto, la reunión fue encabezada por España -país que ejerce la presidencia pro tempore- con la presencia de las altas autoridades comunitarias, incluyendo al nuevo "ministro de relaciones exteriores europeo".

Sin embargo, del lado español se registró un hecho singular: tratándose de una reunión de Jefes de Estado y de Gobierno, no es normal delegar en funcionarios diferentes del titular; pero en esta ocasión no asistió el Rey Juan Carlos, hecho sin precedentes en la diplomacia multilateral en las últimas décadas. En su representación lo hizo el Príncipe Felipe, el heredero de la Corona. La ausencia del Rey sólo puede explicarse por una de varias circunstancias: O bien no le otorga importancia a la reunión, asunto que parece inconcebible, por los antecedentes. O bien por enfermedad incapacitante, asunto del cual no hablaron boletines de Palacio. O bien porque el Protocolo europeo comunitario así lo exige, pero no es del todo claro. O quizás porque está preparando la sucesión en plena forma, lo cual implicaría la decisión de abdicar en el corto plazo. En cualquier caso, se trata de un mensaje que no debe tomarse a la ligera.

La Cumbre en sí misma fue más que todo la expresión de la voluntad política de acercamiento entre latinoamericanos y europeos. Quienes no asistieron, o mejor, quienes lo hicieron con el nivel de representación inadecuado (Venezuela es otro ejemplo), han mostrado poca habilidad para utilizar un mecanismo de entendimiento multilateral con importancia simbólica y regional.

El diálogo en materia de drogas ilícitasFinalmente, en el campo de las drogas ilícitas y los temas conexos, se produjo un hecho de importancia política: Existe, como sabemos, un mecanismo de diálogo en esta materia, entre la UE y los países de América Latina y el Caribe. Dicho mecanismo se concibió en su comienzo como un instrumento de carácter político, en particular en la medida en que la Europa Comunitaria había otorgado a los países andinos un Sistema Generalizado de Preferencias comerciales, como compensación por sus esfuerzos en la lucha contra las drogas. Era esta la expresión más palpable del principio de co-responsabilidad.

Pero también existían preocupaciones en el área del Caribe, y más tarde en relación con otros países americanos, a través de los cuales se mueve el tráfico de cocaína en especial. Los representantes de los países andinos habían visto con profunda decepción, la desaparición del Sistema de Preferencias vinculado con la lucha contra las drogas, para reconvertirlo en parte de un Sistema Generalizado. Pese a los discursos en contrario, esto equivalía a debilitar de manera sustancial el principio de co-responsabilidad. En ese sentido, los diálogos en la materia no debían convertirse sólo en intercambios de tipo técnico, pues se perdía allí la capacidad de innovación e interlocución con funcionarios de alto nivel, que permitiera compensar los esfuerzos extraordinarios de nuestros países, en otras áreas: provisión de empleo, migraciones, apertura a mercados, transferencia tecnológica e inversiones, entre otros.
Finalmente se aprobó en la Cumbre de Madrid, lo que los países andinos pidieron durante muchos años: que se eleve el nivel de interlocución entre las dos partes en estos temas, y que las reuniones dejen de ser conversaciones (que no negociaciones) entre técnicos y autoridades policiales exclusivamente, para devenir en un mecanismo efectivo y de alto nivel. Esto podría permitir acuerdos y aproximaciones creativas. Si los países andinos saben extraer las consecuencias necesarias, podremos recordar esta Cumbre como un hecho importante en uno de los temas más complejos de la agenda internacional.
 
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